Trauma
Una herida emocional que puede sanar. El primer paso es comprenderla.
Más allá de las grandes catástrofes
Cuando pensamos en trauma psicológico, muchas veces nuestra mente va a grandes catástrofes, guerras o abusos. Pero la realidad es mucho más cercana y cotidiana.
La intensidad del impacto del trauma depende de muchos factores. Lo cierto es que puede condicionar notablemente la vida personal de quien lo sufre, y no desaparece con el tiempo por sí solo.
Si no se aborda, la herida se va haciendo más profunda y puede traspasarse de forma involuntaria de generación en generación.
El trauma se refiere a una herida ocasionada por un acontecimiento que genera tal nivel de estrés que la persona siente que le sobrepasa y que no tiene recursos para afrontarlo.

"Siempre hay un destello en aquellos que han pasado por la oscuridad."
— Atticus
El peso de lo no trabajado
Los traumas que no son trabajados psicológicamente se convierten en muros para la vida de la persona.
Sobre todo los traumas relacionales, aquellos en los que se ve inmersa una persona importante en nuestra vida: padre, madre, abuelos, hermanos, tíos.
Hay traumas familiares que condicionan cómo tomamos nuestras decisiones de adultos. Cuando somos madres y padres, se nos movilizan todas las formas en que fuimos —o no fuimos— suficientemente cuidados.
Trauma complejo
A más traumas no trabajados, más trastornos. Esto es lo que se denomina trauma complejo: la acumulación de heridas a lo largo de los años sin percatarse de que existe la posibilidad de elegir de otra manera.
Traumas de la infancia, adolescencia, juventud y adultez que nunca fueron abordados pueden generar depresión, miedos, angustia, pensamientos intrusivos o un estado de alerta permanente que limita la vida propia y la de las personas del entorno.
Los traumas son heridas que, abordadas y trabajadas a nivel personal, nos permiten sentirnos más libres para tomar nuestras propias decisiones y no tan condicionados por un pasado en el que no pudimos elegir. Es crecer en libertad.
Preguntas frecuentes sobre el trauma
¿Cómo sé si tengo un trauma no resuelto?
Señales habituales son el estado de alerta constante, dificultad para confiar, pensamientos intrusivos, ansiedad ante situaciones que recuerdan al evento, desconexión emocional o reacciones desproporcionadas ante estímulos concretos. No hace falta haber vivido una gran catástrofe: muchos traumas son relacionales y cotidianos.
¿Se puede superar el trauma complejo?
Sí. El trauma complejo (la acumulación de heridas no trabajadas a lo largo del tiempo) requiere un proceso terapéutico más progresivo, pero es perfectamente abordable. Con un trabajo especializado, que en mi consulta combino con EMDR, es posible recuperar la libertad para tomar decisiones sin estar condicionado por el pasado.
¿El trauma desaparece con el tiempo por sí solo?
No. Sin abordarlo, la herida tiende a hacerse más profunda e incluso puede transmitirse de forma involuntaria de generación en generación. El primer paso para sanar es comprenderlo y trabajarlo con acompañamiento profesional.
¿Quieres empezar a sanar?
El acompañamiento psicológico especializado puede ayudarte a trabajar esas heridas y a recuperar tu libertad de elegir.
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